lunes, 22 de febrero de 2016

Demasiada Información


Después de una jornada laboral matutina, cualquier persona quiere disfrutar su almuerzo, y de paso, aprovechar para informarse y así poder comentar las noticias con los compañeros de trabajo. Uno esperaría que el insumo de esas conversaciones fueran noticieros con informaciones relevantes y análisis bien desarrollados, pero infortunadamente la realidad es distinta.

Los temas de conversación terminan siendo relacionados con la pelea de una pareja en la costa, de la madre de familia que vengó todas sus penas y pesares golpeando a su pequeño hijo, o como lo vimos recientemente, conversaciones íntimas entre personajes públicos. Las noticias dejaron de ser hechos relevantes, y pasaron a ser un collage de videos caseros con visos de crónica roja. No hay filtros.

Un televidente, que de por sí poco exige en términos de contenido, podría pensar que el comité de redacción de un medio es pasar recolectando videos de cámaras de seguridad en la madrugada y buscar qué es lo que puede tener mayor impacto. Ya nada tiene que ver que se pueda firmar la paz o que pueda estallar una crisis financiera, todo sucumbe ante el show mediático de una agresión, de un robo, de una alcantarilla destapada donde caiga un niño y se pueda mostrar a la mamá agobiada llorando. Eso vende, y si vende, es sostenible en el tiempo.

Casi siempre esa información sobra. Los videos virales si bien muchas veces han sido el camino a la fama de uno que otro adolescente, también pueden acabar vidas. Ya nadie puede cometer el más mínimo error porque el “Gran Hermano” está ahí, grabando con su dispositivo cualquier evento llamativo para que el público, siempre juez implacable, condene con furia el hecho.

Ya poco se ve ese periodismo de investigación en el que el televidente aprende y puede ver las distintas caras de una historia para tomar una posición. Ya cada historia que vemos es tan desechable, que nos entrega de una vez al culpable sin siquiera analizar el asunto. Y es una sucesión de culpables, que lejos de darnos una luz de optimismo sobre el porvenir de esta sociedad, nos muestra que esa manida frase que dice que “Los buenos somos más” puede que no sea la más idónea para describirnos.


Bueno sería que en estas épocas se replanteara la información que nos brindan los noticieros. Una mejor sociedad se puede forjar a partir del análisis, de los buenos debates y de realmente estar bien informados. No es justo que en los pocos momentos en que las personas pueden intercambiar ideas, los temas simplemente se reduzcan a lo light, a lo efímero y a lo que no aporta nada. Tal vez sea mejor tener menos información y que se preste para un mejor análisis, y no demasiada información irrelevante, que no se traduce en ningún rédito para la sociedad.