sábado, 30 de marzo de 2013

Para después de Semana Santa


El viernes anterior a Semana Santa se respira total sosiego. Prácticamente todo se olvida, y más si ese día había fecha de las Eliminatorias del Mundial. Todo era fiesta, pronósticos y camaradería alrededor de los televisores. Colombia golearía, y tanto trabajadores como estudiantes, aprovechando la coyuntura de un viernes y una victoria nacional, se desfogarían ante la rumba y el trago. Nada más para hacer, y todo quedaría para después de Semana Santa.

Ese “después de Semana Santa” siempre ha sido el “segundo tiempo” y la nueva oportunidad para todo. Es la nueva oportunidad del estudiante vago que va perdiendo el semestre, y ve que aquí puede recomponer el camino, es el tiempo que se puede comprar para aplazar un parcial o trabajo, o una manera para hacer “reset” en la vida laboral y descansar de los pendientes.

El viernes anterior a Semana Santa puede ser uno de los mejores días del año. Se piensa que se vienen unas vacaciones muy largas y que habrá muchas cosas por hacer. Las labores del estudio y la oficina se olvidan, y solo se piensa en viajes y descanso. La máquina se reiniciará en una semana.

El sábado, aún con resaca, los que viajan (y no viajaron desde el mismo viernes), preparan sus equipajes. Se viene una semana para aprovechar, para gastar, y para compensar el escaso tiempo de unión familiar. Otros se quedan en casa, con el consuelo que ya el solo hecho de no ir a trabajar o a estudiar en la semana ya es un triunfo. Desde luego, otros sí trabajan los días hábiles, que si bien unas veces resultan más relajados, en otros casos reúnen la carga laboral de toda la semana, lo que los hace de mayor voltaje, incluso que los de una semana regular.

El jueves y el viernes santo todos los toman como festivo. Sin la misma parafernalia de los demás festivos donde se ve gente ebria en la calle, música a alto volumen, y gente en los parques, esos dos días se van para unos en reflexión, y para otros en diversión. El ritmo de las ciudades baja en esos días, aunque ahora, a diferencia de otros años, por lo menos se abren las puertas de los comercios.

El sábado comienza el desasosiego, porque realmente no es un sábado común. Es un día hibrido entre los festivos anteriores y el domingo, además de sentir que ya no se está en vacaciones, sino en el fin de semana que culmina con ir al trabajo el lunes. Se trata de aprovechar, pero con la melancolía de ver que el fin de las vacaciones está cerca.

Así como el viernes previo a la Semana Santa fue un día alegre, el domingo se convierte en el inevitable final de la semana de descanso. Los que viajan lo tratan de aprovechar al máximo, pero muchas veces ignorando o subestimando el alto tráfico de las carreteras. El camino muestra la peor cara de todos, con los niños con hambre, con el padre cansado de conducir, y con la desesperación de ver que el auto de adelante no avanza.

La tarde y la noche del domingo toman tintes dramáticos cuando los niños se comienzan a acordar de las tareas que no han hecho, el joven recuerda que no ha estudiado para el parcial que tiene el lunes a primera hora y que tanto pidió que aplazaran, y los padres, no contentos con tener que trabajar el día siguiente, tendrán que demostrar sus destrezas en las manualidades esa misma noche, al tener que hacer el aparato digestivo en plastilina y una maqueta de un edificio con palos de balso, que quién sabe dónde se conseguirán en un domingo por la noche. Hubo diversión, pero se llega aún más cansado que al principio del viaje.

Lunes otra vez. Ya las vacaciones, más cortas de lo que se quisiera,  son historia  y se viene el segundo tiempo. Si quedaron asuntos pendientes, no podrán esperar hasta después de Semana Santa.




miércoles, 27 de marzo de 2013

Un país bipolar




El colombiano suele tener una conducta bipolar. Endiosa a sus ídolos cuando les va muy bien, pero cuando resbalan, son lo peor de este mundo. Nos gusta juzgar y somos expertos en todo. Somos técnicos de fútbol, cantantes, políticos, abogados internacionalistas y Presidentes de la Nación.

Basta ver los partidos de fútbol, y constatar que somos seres muy viscerales. Después del juego por las Eliminatorias para el Mundial Brasil 2014, disputado entre Colombia y Bolivia, se hablaba del lindo partido “clásico” (llamado así por algunos, desde luego) que jugarían Argentina y Colombia en unos meses, y qué debería hacer Colombia para llegar al liderato de la eliminatoria. Días después, el equipo colombiano fue derrotado por Venezuela, país vecino con el que siempre se ha competido. Si bien el equipo nacional hizo un buen esfuerzo, no faltaron las voces que ya condenaban al combinado tricolor, que cinco días antes era una máquina de jugar al fútbol.

Varios reconocidos nombres dieron declaraciones viscerales después del partido, mandando la objetividad a aquella dimensión desconocida que desconocen los apasionamientos. Por ejemplo, un reconocido abogado dijo lo siguiente, vía Twitter:

Ramiro Bejarano G@RamiroBejaranoG “Aunque les duela lo que botó Falcao anoche, muestra que es un papayero suertudo Era mas dificil botarlo que hacerlo En Argentina le ira peor.”

Aparte de estar pésimamente escrito, creería que a este país le haría mejor tener una generación llena de Falcaos y no de Ramiros Bejaranos. Mientras Radamel Falcao García nos da muchas alegrías y buen nombre de Colombia en el mundo, no recuerdo ninguna cosa por la cual sentirme orgulloso de Ramiro Bejarano, más allá de humillar en debates radiales a José Obdulio Gaviria, personaje que es aún más nefasto. En cuanto a declaraciones después del partido con Bolivia, no dijo nada. No imagino que él hable bien de alguien.

Por otro lado, un reconocido congresista, muy famoso por ser diletante y polifacético en términos de opinión y de política, quien suele ofrecer sus conceptos tanto de comunicación, cine, entre otras materias, ahora le da recomendaciones a Pékerman, quien realmente sí ha ganado cosas y ha sido siempre fiel a sus principios:

Armando Benedetti @AABenedetti “Pekerman salió sobrado pensando en el partido con Argentina y creyó q este era el fácil.”…” Porq será q a los colombianos no nos pueden prestar atención por q la embarramos!!”…” Si vamos al mundial, vamos por q somos buenos. No por leche. Así q lo de hoy nos demuestra q somos del tercer mundo”

Pero esto lo dijo después del partido con Venezuela. Porque después del 5-0 antes Bolivia, nos deleitó con esto:

Armando Benedetti @AABenedetti “Que los periodistas deportivos asuman el error de haber hablado mal de Pekerman”…” Pekerman es lo mejor!!”

No solo en este caso se muestra la bipolaridad y la visceralidad. En estos momentos se vive una época donde la política lleva a bipolaridades. Uno se pregunta por qué Andrés Pastrana, Ex Presidente colombiano, famoso por un fallido proceso de paz a finales del siglo anterior, ahora critica un proceso de paz, llevado a cabo por quien fuera el Ministro de Hacienda en su Gobierno. Se pregunta uno también, por qué el mismo Pastrana, ahora parece más cercano a Álvaro Uribe Vélez, reconocido enemigo de los procesos de paz, y quien se apoyó en la debilidad del gobierno de Pastrana para ejercer el poder 8 años.

En muchos casos nos pasa esta bipolaridad: ¿Por qué un día Valerie Domínguez nos parecía bonita y veíamos sus series, y al otro día queríamos su condena solo por ser famosa? ¿Por qué nos disgusta el obrar de un político y luego salimos a votar por él? ¿Por qué queremos a una persona y luego no la queremos ver?

Cada quién tendrá su propia versión del asunto. Solo espero que si a usted hoy le gusta “Laboratorio Cínico”, mañana no lo vaya a odiar.



lunes, 25 de marzo de 2013

Semana de reflexión - Temas de indignación



Esta sociedad, movida por las redes sociales y los medios de comunicación, tiene una enorme facilidad para indignarse. Temas frívolos como el desempeño de un equipo de fútbol, o más serios como la carga de impuestos, hacen que cada quien tenga su versión del asunto y demuestre su indignación, por lo general, sentado en una cómoda silla frente al computador. "Laboratorio Cínico", en esta semana de reflexión, los invita a recordar los temas que han producido "indignación" en el último tiempo en la sociedad colombiana.


-          La Reforma tributaria.
-          Los paseos de la muerte
-          La muerte de Rosa Elvira Cely en el Parque Nacional
-          La pérdida de territorio colombiano ante Nicaragua.
-          Cualquiera de las instancias del caso Colmenares.
-          El bajo nivel de Millonarios en la Copa Libertadores
-          La enorme cantidad de dinero que gasta Atlético Nacional en refuerzos que no ganan títulos.
-          El alto costo de la vivienda en el país.
-          Las pensiones de los magistrados
-          La pauta publicitaria en las Narco-novelas
-          Los congresistas alicorados
-          La agresión de “Bolillo” Gómez a una mujer en Bogotá.
-          La mala señal del operador de telefonía.
-          La lentitud del proceso de paz.
-          El don de la ubicuidad de Luis Carlos Vélez.
-          El creciente precio de la gasolina.
-          La inmadurez de Nicolás Maduro y el legado de Chávez.
-          El twitter de Álvaro Uribe Vélez.
-          Todo lo que envuelve a Piedad Córdoba.
-          Los reggaetoneros.
-          Cada decisión (o indecisión) de Gustavo Petro.
-          Ernesto Samper Pizano escribiendo un libro sobre drogas.
-          La supuesta felicidad de los colombianos.
-          El fanatismo político.
-          Los buses vacíos del SITP.
-          Las congestiones en Transmilenio.
-          Los realities en TV.
-          Los cobros en los servicios bancarios.
-          El dinero en Interbolsa.
-          La presencia de hormonas en los pollos.
-          Harlem shake.
-          Las diversas versiones de Roy Barreras.
-          La Responsabilidad Social de las empresas en Colombia.
-          La locomotora minera.
-          La inseguridad ciudadana.

Tema libre de reflexión (o de indignación). Feliz semana.

sábado, 23 de marzo de 2013

El termómetro para la fiebre amarilla




Cada partido Paraguay – Colombia terminó de la misma forma durante varios años. Colombia ganaba en Asunción, pero de nada servía, porque unos meses después, jugadores, técnicos y aficionados tendrían que ver el mundial en su casa. Una vez más el álbum se iba a quedar sin las fotos de los jugadores de la selección, y no habría día cívico en caso de lograr alguna hazaña como la que se obtuvo en Italia 90, cuando Colombia conseguía empatar en el último segundo ante la poderosa selección alemana, que fuera la campeona de ese certamen.

La última vez que Colombia visitó una Copa del Mundo de la FIFA fue en 1998, con una desvencijada y envejecida selección dirigida por Hernán Darío Gómez, que en la primera ronda de la eliminatoria cabalgó, pero se fue quedando hasta clasificar agónicamente en el penúltimo juego, cuando Wilmer Cabrera anotó el único gol ante la entonces débil selección venezolana. El Mundial fue un desastre, con Faustino Asprilla renunciando a la selección después de la derrota ante Rumania en el primer partido, con un difícil triunfo ante la selección de Túnez, y una contundente derrota ante Inglaterra, que pudo ser una catástrofe de no ser porque un enorme Faryd Mondragón estaba bajo los tres palos.

Ese torneo contó con jugadores que no tenían nivel mundialista como Éver “el Chaca” Palacios, Hugo Galeano, José Fernando Santa y Hamilton Ricard. También participaron glorias envejecidas como el “Pibe” Valderrama y Anthony de Ávila, y jugadores juveniles como Léider Preciado e Iván Ramiro Córdoba.

Después de eso fueron más los fracasos que los aciertos. En 1999 asumiría como seleccionador Javier Álvarez, quien fuera subcampeón colombiano con el “Once Caldas” en 1998. Mostró cosas interesantes como una promisoria pero efímera Copa América en el 99 y un empate 3-3 contra Alemania en un amistoso. Poco tiempo antes de comenzar la eliminatoria para el Mundial 2002 fue relevado de su cargo por perder humillantemente contra Brasil 9-0 en el torneo preolímpico, cuando las probabilidades de perderse la cita olímpica eran muy pocas, en tanto que se podía perder hasta 7-0.

Una vez despedido Álvarez, Luis Augusto García entrenaría la selección. Con un fútbol mezquino pero efectivo, Colombia sumaría puntos importantes en Perú y Chile, pero un inesperado empate 2-2 en Venezuela en la 2da ronda eliminatoria y la incómoda sombra de Francisco Maturana en los medios,  condujeron al despido de García. Maturana dirigiría el equipo, pero no hizo las cosas mucho mejor, en tanto que ante Ecuador y Perú solo logró un punto como local.

Maturana ganaría la Copa América en 2001 y sería ratificado para la eliminatoria 2006, pero un desastroso inicio con 1 punto en 4 partidos llevaría a su destitución y al nombramiento de Reynaldo Rueda, quien fuera semifinalista de un Mundial sub-20. Rueda hizo partidos brillantes, pero el déficit que había dejado Maturana y su lentitud en la lectura de los juegos dejó a Colombia por fuera del mundial.

Para 2010 llegaría un ambicioso Jorge Luis Pinto, prometiendo que Bogotá sería el infierno para los equipos visitantes. Con un fútbol mezquino y aburridor convirtió a la capital en la fortaleza de los visitantes, perdiendo los juegos ante Uruguay y Paraguay. Eduardo Lara quedaría como encargado acercando varios jugadores juveniles con pocos resultados.

Para la eliminatoria 2014 se había optado por el retorno de Hernán Darío Gómez, quien con mucho tiempo sin dirigir, escogió a Leonel Álvarez como su asistente. Hizo una Copa América decente en 2011, pero un incidente con una mujer en un bar llevó a su renuncia. Leonel asumiría como técnico con un valioso triunfo en Bolivia, pero dejando escapar puntos clave como local. La presión fue grande, incluso desde el Presidente de la República, clamando por un técnico extranjero. Leonel no iría más y su reemplazo sería el argentino José Néstor Pékerman.

José Pékerman no era extraño al medio colombiano, en tanto que jugó en el DIM en los años 70’s. Pékerman presentaba un gran palmarés como entrenador de divisiones inferiores en Argentina, ganando mundiales de categorías menores y haciendo un decente Mundial de mayores 2006. Se encontraba ahora con el reto de llevar a Colombia de nuevo a un Mundial después de 16 años. El último entrenador extranjero que tuvo Colombia fue Carlos Salvador Bilardo, quien fracasó en su intento de llevar al país a España 82.

Pékerman, si bien trajo en su delegación a una gran cantidad de asistentes y ayudantes, cuenta con una metodología de trabajo totalmente distinta a los de los trabajadores colombianos. Es un hombre serio, poco amigo de la prensa, pero muy trabajador. Conoce a los jugadores, tanto a los que tiene a la mano como a los que están en ligas recónditas, y los potencializa, los ordena, y los motiva. No suele sacrificar al jugador en pos del dibujo táctico.

El equipo de Pékerman es contundente en ataque, con goleadores como Falcao, Teófilo Gutiérrez o Jackson Martínez; sólido en defensa con Valdés y Mosquera, y desequilibrante con James Rodríguez o Cuadrado. Es un equipo solidario, sin escándalos ni egos inflados. Pékerman al tener la experiencia de educar juveniles sabe lidiar con ello.

Pékerman también trajo un cambio de mentalidad. Su concepto es dejar que los demás equipos sean los que se preocupen por Colombia, idea totalmente contraria a la manejada por los técnicos locales, que siempre se enfocaron en ver qué proponía el rival y jugar en función de ello.

En este momento, Colombia tiene 19 puntos en el inicio de la 2da ronda de la eliminatoria. Se dice que con 25 se clasifica. Brasil parece muy cerca, y aún más sabiendo que este equipo es mucho más maduro y recorrido que los de los anteriores procesos, además de estar dirigido por un entrenador serio, ganador, y alejado del rampante folclorismo colombiano. Hay fiebre amarilla, y cada vez se calienta más.

domingo, 17 de marzo de 2013

Es mi primer día

Tal vez esta situación les parezca familiar. Suena el teléfono en una tarde en que uno no lo espera y dicen:

-        -  Buenas tardes, ¿hablo con Pepito Pérez?

-        -  Sí, con él habla. Cuénteme, ¿se le ofrece algo?

-        -  Le habla Paquita, de la empresa X. Lo llamo para informarle que usted fue el elegido en el proceso de selección que realizó nuestra compañía para el cargo “catador de gaseosas”. Debe llevar a nuestra oficina los siguientes documentos: 5 copias de la hoja de vida, 6 copias de la cédula, certificaciones de sus últimos 4 jefes, 5 amigos, un vecino, dos testigos, etc, etc.

Cuando Pepito cuelga el teléfono la reacción no es clara. Por un lado, felicidad por haber obtenido el trabajo, pero por otro, comienzan las inquietudes:   ¿Cuántas filas tendré que hacer para los trámites?  Tengo que hacer que 5 amigos firmen la carta de recomendación,  tengo que ir a las últimas 4 empresas para las que trabajé, tengo que ir a un banco a que me den una cuenta de ahorro, exámenes médicos, entre otras cosas. Claro está, solo tengo un día para hacer todas esas vueltas.

El primer momento de tranquilidad y sosiego de esa lista es ver que hay un par de trámites que se pueden hacer por Internet, pero una hora después,  se da cuenta que todavía tiene muchas fotocopias por sacar, visitar a varios viejos amigos, y recordar viejos tiempos en 4 empresas. El tiempo se agota.

Después de todo ese agotador día, llega Pepito a la empresa, igual con inquietud: ¿Dónde almorzaré hoy? ¿Habrá buen casting? ¿A mis compañeros les gustará el fútbol? ¿Cuándo pagan? ¿Habrá ventanas?

Después de la confusa charla donde los jefes dicen de qué se trata el cargo, estos presentan a su nuevo “refuerzo”: “Pepito, ella es Karla, la de logística, él es Paco, el de sistemas, etc, etc”. Claro está que no se ha aprendido un solo nombre, en tanto que el pobre Pepito aún está aturdido de tanta información que ha recibido en solo una hora.

Hay trabajos donde la inducción es más pausada, mientras que en otros comienza la acción en el mismo día. Una pregunta que siempre hará Pepito (cualquier Pepito) promediando la explicación es “¿Dónde queda el baño? Al volver continúa la explicación, con dos pensamientos: 1. ¿A qué hora se sale a almorzar acá? 2. ¿Cuándo me entregan el computador?

Después del almuerzo, que a veces es con los compañeros del equipo, la tarde se hace larga, y por ahí a las 4 llegan con el computador: “Pepito, su usuario es PPerez01, con esta contraseña XXXX entra al sistema, pero tiene que configurar una para el correo, la cual debe constar de 8 caracteres, donde se debe incluir una mayúscula, un número, y la debe cambiar cada dos meses por razones de seguridad.”.

Ya cuando llega el computador y se sienta en su silla, Pepito ya se siente en la compañía, aunque realmente hará parte cuando llegue al otro día y encuentre en su correo “20 mensajes sin leer”.



sábado, 16 de marzo de 2013

Imágenes Retro: El primer año de Juan Pablo Montoya en Fórmula 1







Por esta altura del año, pero en 2001, muchos estábamos expectantes ante el retorno de un piloto colombiano a la Fórmula 1. En los años anteriores en la F3000, en la serie CART y en la Indy 500, Juan Pablo Montoya nos había demostrado que era un piloto superlativo. Tan veloz como temperamental, Montoya había ganado en 1998 la F3000 (categoría de ascenso a F1), en 1999 ganó la hoy extinta serie CART (7 carreras), y en 2000 ganaría las 500 millas de Indianápolis y 3 carreras más de CART con el equipo Target Chip Ganassi. A mediados del año 2000, ya se confirmaba su paso al equipo BMW Williams de F1, para ser compañero de Ralf Schumacher, el antipático hermano del legendario Michael Schumacher, siempre favorito al título.

La Fórmula 1 del año 2001 tendría 2 equipos muy poderosos: Ferrari con Michael Schumacher llegando como campeón, junto su fiel escudero Rubens Barrichello, un piloto correcto y muy obediente. El otro rival sería McLaren, con un Mika Hakkinen en el ocaso de su carrera y un rendidor David Coulthard. El tercer equipo, y muy lejos de los dos primeros sería Williams, que supo superar los desastrosos años 98 y 99 con débiles motores Mechacrome (un “sobrante” de Renault), con un decente 2000 con algunos podios de Ralf Schumacher y una buenas actuaciones de Jenson Button. Los demás equipos como Jordan, Jaguar, Benetton, o BAR,  estaban muy rezagados.

La primera carrera, como siempre fue en Melbourne, Australia en la madrugada colombiana. Montoya largó 11 e hizo una carrera inteligente, hasta que en un momento llegó a ir 3ro y su motor BMW, muy rápido en las rectas, estallaría dejándolo fuera de carrera. La segunda carrera fue en Malasia, pero la lluvia hizo que fuera una carrera muy corta para el colombiano, sobreviviendo solo un par de vueltas.

La tercera carrera fue uno de los mejores momentos de la temporada. En el circuito de Interlagos, Brasil, Montoya se atrevió a hacerle un monumental sobrepaso a Michael Schumacher en las primeras vueltas de carrera. El colombiano fue líder gran parte de la carrera, y estuvo a punto de ganarla, hasta que un mediocre holandés llamado Jos Verstappen, a bordo del también mediocre “Arrows”, imprudentemente se llevó por delante al colombiano a pocas vueltas del final.

En las siguientes carreras Montoya se tomaría confianza, pero también ganaría enemigos por su temperamento en la pista, que a pasaba a ser imprudencia. En Austria intentó un sobrepaso a M. Schumacher que le generó un problema al alemán, y en Canadá chocaría con el ídolo local, Jacques Villeneuve. En Mónaco también chocaría en la primera vuelta, lo que ya generaba presión sobre el colombiano, que solo había logrado puntos en una carrera de 8 posibles (2 lugar en la carrera de España – 5ta fecha). A partir de la carrera de Europa, Montoya sería más consistente, lograría 3 poles (Alemania, Bélgica e Italia), y su primera victoria, en el circuito de Monza en Italia, para quedar 6to en el campeonato, que ganaría una vez más Michael Schumacher.

Montoya estuvo 3 temporadas más en Williams, ganando carreras en Mónaco, Brasil y Alemania, para correr en 2005 y 2006 en McLaren, donde ganaría en Inglaterra, Brasil y de nuevo Italia. A mitad de 2006, Montoya sería retirado del equipo al comprobarse que había mentido con una supuesta lesión y que ya estaba negociando su paso a la categoría NASCAR en los Estados Unidos, donde aún compite.

Como se dijo al principio, años antes, más exactamente en 1982, Roberto José Guerrero sería el primer colombiano en conducir un Gran Premio eb F1 para el equipo “Ensing”, una escudería con modesto presupuesto que no le permitiría lograr un solo punto en las dos temporadas que compitió el piloto paisa, quien luego cruzaría el Atlántico para correr varias temporadas en Indycar. Ahora se espera que pilotos como Óscar Tunjo sean los que lleguen a representar a Colombia en F1, aunque tal vez ninguno logre despertar las pasiones que generaba Montoya en aquellas madrugadas de 2001.