Pocos eventos nos obsesionan
tanto como un Mundial de fútbol. Durante un mes, lo más importante para muchos
tiene que ver con los partidos, las nóminas, los lesionados, y el resultado de
las “pollas”. En un Mundial uno deja de ser indiferente ante un “Irán – Bosnia” o un “Argelia – Corea del Sur”,
se aprende nombres como Sotiris Ninis o Vasili Berezutskiy, o se comienza a
adquirir conocimientos de coctel con cosas como que Grecia en griego se dice “Hellas”,
o que Suecia se escribe “Sverige”.
La última vez que Colombia fue a
un Mundial fue en 1998 en Francia, lo que significa que una generación apenas
va a saber lo que significa tener a Colombia en este torneo de la FIFA. Esa
generación solo había tenido que soportar eliminaciones, humillaciones, y
álbumes de Mundiales sin los jugadores de su país. Un justo premio para tanto
sufrimiento es poder ver a Colombia en Brasil 2014.
Otros tuvimos la posibilidad de
vivir 3 Mundiales consecutivos con Colombia como participante. ¿Cómo olvidar la
pintoresca selección de Italia 90, con bigotes y melenas paseando buen fútbol por
Italia? ¿O cómo olvidar toda la expectativa y euforia, además de la consecuente
frustración con el desempeño de Colombia en USA 94?, o incluso, ¿cómo olvidar
las atajadas de Mondragón para evitar una humillación en Francia 98? Nombres
como Freddy Rincón, René Higuita, “tren” Valencia o Faustino Asprilla hicieron
parte de una estupenda generación de jugadores colombianos, que si bien no
obtuvo ningún título internacional, nos hizo vibrar con un fútbol estético y
vistoso. Hazañas como el gol de Rincón en el último minuto ante Alemania en el
90, el 5-0 ante Argentina en Buenos Aires en el 93, o el recordado “escorpión”
de René Higuita en el estadio “Wembley” de Londres en 1995, fueron parte del
sello de esa generación comandada por Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez.
Los que somos fans de los
Mundiales siempre recordamos algunos partidos como si fueran batallas épicas.
En los Mundiales de los 90’s recordamos el estupendo “Brasil 3 – Holanda 2” en
los cuartos de final de 1994, o el “Argentina 2 – Inglaterra 2” de 1998.
Generaciones anteriores recordarán en
España 82 los juegos “Alemania 3 – Francia 3” en semifinales (ganó Alemania por
penales) o “Italia 3 – Brasil 2”. Los colombianos recordamos “Alemania 1 –
Colombia 1” en 1990 como nuestra mayor gesta en la historia de los Mundiales.
Los Mundiales también cuentan con
héroes. Tres torneos (1958, 1962 y 1970) se deleitaron con la magia de Pelé, mientras
que México 86 vio la astucia (con el pie y con la mano) de Maradona. Francia aportó
a Michel Platini en los 80’s y a Zidane en los 90’s y 2000. Alemania suele
aportar temibles goleadores como Klose, Rummenigge o Klinsmann, mientras que
Italia aporta calidad en la defensa con apellidos como Baresi, Maldini o
Cannavaro.
Así como hay héroes, también hay
decepciones. Colombia fue la mayor de ellas en 1994, cuando muchos daban al
equipo como campeón debido a su goleada sobre Argentina en eliminatorias y a lo
que se había mostrado en los partidos amistosos previos al Mundial. Argentina
sufrió algo similar en 2002, cuando pasó de ser favorito a eliminado en la
primera ronda. Italia, siendo campeón del mundo, cayó en primera ronda, tal
como le pasó a Francia en 2002. Jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo aún no
han brillado en un Mundial, mientras que Holanda ha disputado 3 finales de la
Copa del Mundo sin ganar ninguna.
El 12 de Junio comienza a
escribirse una nueva parte de la historia, esperando que los equipos por los
que vamos (Colombia, especialmente) hagan un buen torneo. Tiempo de dejar de
hablar, y esperar “pacientemente” el momento en que el japonés Yuichi Nishimura
decrete el pitazo inicial de “Brasil – Croacia”.