sábado, 23 de marzo de 2013

El termómetro para la fiebre amarilla




Cada partido Paraguay – Colombia terminó de la misma forma durante varios años. Colombia ganaba en Asunción, pero de nada servía, porque unos meses después, jugadores, técnicos y aficionados tendrían que ver el mundial en su casa. Una vez más el álbum se iba a quedar sin las fotos de los jugadores de la selección, y no habría día cívico en caso de lograr alguna hazaña como la que se obtuvo en Italia 90, cuando Colombia conseguía empatar en el último segundo ante la poderosa selección alemana, que fuera la campeona de ese certamen.

La última vez que Colombia visitó una Copa del Mundo de la FIFA fue en 1998, con una desvencijada y envejecida selección dirigida por Hernán Darío Gómez, que en la primera ronda de la eliminatoria cabalgó, pero se fue quedando hasta clasificar agónicamente en el penúltimo juego, cuando Wilmer Cabrera anotó el único gol ante la entonces débil selección venezolana. El Mundial fue un desastre, con Faustino Asprilla renunciando a la selección después de la derrota ante Rumania en el primer partido, con un difícil triunfo ante la selección de Túnez, y una contundente derrota ante Inglaterra, que pudo ser una catástrofe de no ser porque un enorme Faryd Mondragón estaba bajo los tres palos.

Ese torneo contó con jugadores que no tenían nivel mundialista como Éver “el Chaca” Palacios, Hugo Galeano, José Fernando Santa y Hamilton Ricard. También participaron glorias envejecidas como el “Pibe” Valderrama y Anthony de Ávila, y jugadores juveniles como Léider Preciado e Iván Ramiro Córdoba.

Después de eso fueron más los fracasos que los aciertos. En 1999 asumiría como seleccionador Javier Álvarez, quien fuera subcampeón colombiano con el “Once Caldas” en 1998. Mostró cosas interesantes como una promisoria pero efímera Copa América en el 99 y un empate 3-3 contra Alemania en un amistoso. Poco tiempo antes de comenzar la eliminatoria para el Mundial 2002 fue relevado de su cargo por perder humillantemente contra Brasil 9-0 en el torneo preolímpico, cuando las probabilidades de perderse la cita olímpica eran muy pocas, en tanto que se podía perder hasta 7-0.

Una vez despedido Álvarez, Luis Augusto García entrenaría la selección. Con un fútbol mezquino pero efectivo, Colombia sumaría puntos importantes en Perú y Chile, pero un inesperado empate 2-2 en Venezuela en la 2da ronda eliminatoria y la incómoda sombra de Francisco Maturana en los medios,  condujeron al despido de García. Maturana dirigiría el equipo, pero no hizo las cosas mucho mejor, en tanto que ante Ecuador y Perú solo logró un punto como local.

Maturana ganaría la Copa América en 2001 y sería ratificado para la eliminatoria 2006, pero un desastroso inicio con 1 punto en 4 partidos llevaría a su destitución y al nombramiento de Reynaldo Rueda, quien fuera semifinalista de un Mundial sub-20. Rueda hizo partidos brillantes, pero el déficit que había dejado Maturana y su lentitud en la lectura de los juegos dejó a Colombia por fuera del mundial.

Para 2010 llegaría un ambicioso Jorge Luis Pinto, prometiendo que Bogotá sería el infierno para los equipos visitantes. Con un fútbol mezquino y aburridor convirtió a la capital en la fortaleza de los visitantes, perdiendo los juegos ante Uruguay y Paraguay. Eduardo Lara quedaría como encargado acercando varios jugadores juveniles con pocos resultados.

Para la eliminatoria 2014 se había optado por el retorno de Hernán Darío Gómez, quien con mucho tiempo sin dirigir, escogió a Leonel Álvarez como su asistente. Hizo una Copa América decente en 2011, pero un incidente con una mujer en un bar llevó a su renuncia. Leonel asumiría como técnico con un valioso triunfo en Bolivia, pero dejando escapar puntos clave como local. La presión fue grande, incluso desde el Presidente de la República, clamando por un técnico extranjero. Leonel no iría más y su reemplazo sería el argentino José Néstor Pékerman.

José Pékerman no era extraño al medio colombiano, en tanto que jugó en el DIM en los años 70’s. Pékerman presentaba un gran palmarés como entrenador de divisiones inferiores en Argentina, ganando mundiales de categorías menores y haciendo un decente Mundial de mayores 2006. Se encontraba ahora con el reto de llevar a Colombia de nuevo a un Mundial después de 16 años. El último entrenador extranjero que tuvo Colombia fue Carlos Salvador Bilardo, quien fracasó en su intento de llevar al país a España 82.

Pékerman, si bien trajo en su delegación a una gran cantidad de asistentes y ayudantes, cuenta con una metodología de trabajo totalmente distinta a los de los trabajadores colombianos. Es un hombre serio, poco amigo de la prensa, pero muy trabajador. Conoce a los jugadores, tanto a los que tiene a la mano como a los que están en ligas recónditas, y los potencializa, los ordena, y los motiva. No suele sacrificar al jugador en pos del dibujo táctico.

El equipo de Pékerman es contundente en ataque, con goleadores como Falcao, Teófilo Gutiérrez o Jackson Martínez; sólido en defensa con Valdés y Mosquera, y desequilibrante con James Rodríguez o Cuadrado. Es un equipo solidario, sin escándalos ni egos inflados. Pékerman al tener la experiencia de educar juveniles sabe lidiar con ello.

Pékerman también trajo un cambio de mentalidad. Su concepto es dejar que los demás equipos sean los que se preocupen por Colombia, idea totalmente contraria a la manejada por los técnicos locales, que siempre se enfocaron en ver qué proponía el rival y jugar en función de ello.

En este momento, Colombia tiene 19 puntos en el inicio de la 2da ronda de la eliminatoria. Se dice que con 25 se clasifica. Brasil parece muy cerca, y aún más sabiendo que este equipo es mucho más maduro y recorrido que los de los anteriores procesos, además de estar dirigido por un entrenador serio, ganador, y alejado del rampante folclorismo colombiano. Hay fiebre amarilla, y cada vez se calienta más.

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