domingo, 17 de marzo de 2013

Es mi primer día

Tal vez esta situación les parezca familiar. Suena el teléfono en una tarde en que uno no lo espera y dicen:

-        -  Buenas tardes, ¿hablo con Pepito Pérez?

-        -  Sí, con él habla. Cuénteme, ¿se le ofrece algo?

-        -  Le habla Paquita, de la empresa X. Lo llamo para informarle que usted fue el elegido en el proceso de selección que realizó nuestra compañía para el cargo “catador de gaseosas”. Debe llevar a nuestra oficina los siguientes documentos: 5 copias de la hoja de vida, 6 copias de la cédula, certificaciones de sus últimos 4 jefes, 5 amigos, un vecino, dos testigos, etc, etc.

Cuando Pepito cuelga el teléfono la reacción no es clara. Por un lado, felicidad por haber obtenido el trabajo, pero por otro, comienzan las inquietudes:   ¿Cuántas filas tendré que hacer para los trámites?  Tengo que hacer que 5 amigos firmen la carta de recomendación,  tengo que ir a las últimas 4 empresas para las que trabajé, tengo que ir a un banco a que me den una cuenta de ahorro, exámenes médicos, entre otras cosas. Claro está, solo tengo un día para hacer todas esas vueltas.

El primer momento de tranquilidad y sosiego de esa lista es ver que hay un par de trámites que se pueden hacer por Internet, pero una hora después,  se da cuenta que todavía tiene muchas fotocopias por sacar, visitar a varios viejos amigos, y recordar viejos tiempos en 4 empresas. El tiempo se agota.

Después de todo ese agotador día, llega Pepito a la empresa, igual con inquietud: ¿Dónde almorzaré hoy? ¿Habrá buen casting? ¿A mis compañeros les gustará el fútbol? ¿Cuándo pagan? ¿Habrá ventanas?

Después de la confusa charla donde los jefes dicen de qué se trata el cargo, estos presentan a su nuevo “refuerzo”: “Pepito, ella es Karla, la de logística, él es Paco, el de sistemas, etc, etc”. Claro está que no se ha aprendido un solo nombre, en tanto que el pobre Pepito aún está aturdido de tanta información que ha recibido en solo una hora.

Hay trabajos donde la inducción es más pausada, mientras que en otros comienza la acción en el mismo día. Una pregunta que siempre hará Pepito (cualquier Pepito) promediando la explicación es “¿Dónde queda el baño? Al volver continúa la explicación, con dos pensamientos: 1. ¿A qué hora se sale a almorzar acá? 2. ¿Cuándo me entregan el computador?

Después del almuerzo, que a veces es con los compañeros del equipo, la tarde se hace larga, y por ahí a las 4 llegan con el computador: “Pepito, su usuario es PPerez01, con esta contraseña XXXX entra al sistema, pero tiene que configurar una para el correo, la cual debe constar de 8 caracteres, donde se debe incluir una mayúscula, un número, y la debe cambiar cada dos meses por razones de seguridad.”.

Ya cuando llega el computador y se sienta en su silla, Pepito ya se siente en la compañía, aunque realmente hará parte cuando llegue al otro día y encuentre en su correo “20 mensajes sin leer”.



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