sábado, 1 de noviembre de 2014

Cínico Cinismo

“A Brasil le metieron 7 y ahí están”. La frase la dijo el ex técnico español de Millonarios, Juan Manuel Lillo, después de que el equipo perdiera 5 -0 contra Atlético Nacional, uno de sus mayores rivales y con quien comparte ser el que más títulos ganados tiene en la liga colombiana. Esa frase cayó muy mal ante los hinchas del equipo de Bogotá, en tanto que el entrenador ibérico no parecía preocupado por el muy bajo rendimiento de su equipo en la cancha, ante su histórico rival.

El cinismo es parte de la vida diaria en nuestra realidad. Se hacen y se dicen muchas cosas que son escandalosas por lo que significan y por la manera en que se dicen. La sociedad cada vez se conmueve menos y tiende a aceptar esto como una parte de la cultura.

En los buses, y ahora en los articulados de Transmilenio, hay gente con diversas necesidades que pide dinero. Algunos venden cosas, otros improvisan frases de rap que no riman, pero también hay otros que simplemente, y de la manera más descarada y fresca, piden y ya. “Colabórenme porque tengo que pagar el arriendo” es una frase recurrente que dicen personas que no pasan de 50 años para pedir dinero en los medios de transporte, y lo hacen sin siquiera aprenderse un poema o cantar mal la estrofa de una canción. Es decir, ¿el usuario de bus aparte tiene que pagar el arriendo de otro porque sí, sin que esa persona haga el menor esfuerzo? Pasados y descarados.

La política es un caldo de cultivo para actos cínicos. El “fue a mis espaldas” del Presidente Ernesto Samper Pizano entre 1994 y 1998 fue una prueba de ello. Todos vieron enorme corrupción y dinero mafioso en su campaña presidencial, menos él. Ahora, irónicamente, pontifica sobre políticas antidroga. Ni hablar del “cohecho de uno” de Yidis Medina para poder cambiar la Constitución en favor de la reelección de Álvaro Uribe Vélez, o del descaro de políticos y contratistas que saquearon la capital del país y realizan fiestas ostentosas en sus sitios de reclusión.

Las calles también dan muestras de cinismo. El auto, la bicicleta o el peatón que ignoran el significado de un semáforo en rojo, y si se les dice algo, así sea con el fin de proteger su vida, responden con un improperio. El uso de la silla azul de los buses por parte de cansados adolescentes y muchachas con ínfulas de princesa, haciendo que el anciano con dolores en sus huesos o la mamá que carga su pequeño hijo, tengan que soportar un horrible experiencia de pie en un transporte lleno ante los ojos indolentes de la gente. Hace unos días se pudo ver el cinismo de algunas personas que apoyaron el hecho de colarse en buses porque subía $100 el pasaje, y muy seguramente, quienes se colan usualmente en los buses, o los que se sientan en los fuelles y obstaculizan las puertas, son los primeros que protestan.

Cinismo en los grupos terroristas que no reconocen sus crímenes. Cinismo en los políticos que incumplen sus promesas. Cinismo en quien se aprovecha del débil. Cinismo en quien maltrata o malversa los recursos de todos. Cinismo en quien engaña. Cinismo en la gente que puede ayudar y no lo hace. Cinismo en casi todas partes.


Y hoy, y ojalá por única vez, cinismo en “Laboratorio Cínico”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario