La ceremonia comenzaba en la
noche de cada Domingo de finales de los 80’s. Fueron tiempos violentos en
Colombia, pero las familias encontraban escape a la realidad mientras veían “El
Programa del millón”, un programa de concursos donde los participantes tenían que
adivinar palabras y completar frases. Para encontrar las palabras debían
seleccionar letras y a partir de ahí el concursante podía arriesgarse a ganar
el premio completando una frase, por lo general de 2 o 3 renglones. El
programa, que duraba entre una hora y hora y media, era muy entretenido porque
tuvo un carismático presentador llamado Fernando González Pacheco, español de nacimiento, pero colombiano como nadie.
Pacheco, como lo conocíamos
todos, fue siempre parte de nuestras familias. Todas las generaciones tuvieron
que ver con sus concursos, sus historias, sus entrevistas y sus locuras. Hincha
acérrimo de su “Santafecito lindo” (como él mismo lo bautizó) y fanático de los toros; hombre muy elegante y amigo de todos, incluyendo de Jota Mario
Valencia, a quien en sus concursos llamaba “el bobito”. Nadie podía hablar mal
de él, en tanto que su profesionalismo y su don de gentes siempre dejaron su
nombre en alto.
Fue una leyenda viva de la
televisión desde sus inicios, aprovechando la oportunidad que le dio uno de los
dueños de la extinta programadora “Punch” (sí, la misma de “Vuelo secreto” e “Imagínate”).
A partir de ahí tuvo una carrera televisiva muy prolífica, como el primer
animador de lo que conocemos ahora como “Sábados felices”, “Animalandia”, o “Sabariedades”,
que contaba con la compañía de otro icono de la cultura popular colombiana,
como lo es Carlos “el gordo” Benjumea.
Ya en lo que compete a la generación
de los 80’s, lo vimos como animador en programas como “Compre la orquesta”
(formato que utilizó en varios programas posteriormente) donde aprendimos los
sonidos de los instrumentos musicales, a medir nuestra precisión en el canto en
“Caiga en la nota”, además de frases como “¡Le hago sonar toda la orquesta a
nombre de la abejita Conavi!”. Por esa misma época, presentaba también “Siga la
pista”, que contaba con el patrocinio de la desaparecida empresa de ventas de
electrodomésticos “J Glotmann” en la sección “Pare o siga con Glotmann”.
A finales de los 80’s llegó “El
Programa del millón”, ya mencionado al principio, pero uno de los más
recordados. Muchos recordamos con furia cuando en la parte final del programa
(en la que jugaba el televidente), nos sabíamos el “santo y seña” pero nunca nos
llamaban, así como recordábamos con alegría las ediciones del programa en las
que participaban los niños, y en las que el Gran Pacheco se disfrazaba de
punkero, o de Tío Rico. Siempre salía con algo ingenioso.
Posteriormente hizo varios
programas más de concurso, como “Los tres a las seis” (con Doña Gloria Valencia
de Castaño y Jota Mario Valencia), “Quiere Cacao” (un remix de ““El Programa
del millón” y “Compre la orquesta”), “Exitosos” (un programa musical) y “La
bella y la bestia” (con la vedette criolla Lady Noriega). Todos estos programas
fueron en los años 90’s, en los que se marcó la transición a la televisión
satelital, y donde los concursos ya comenzaban a verse desterrados de la
parrilla televisiva.
Paralelamente a su carrera como
animador y presentador, Pacheco tuvo una faceta fascinante como entrevistador
en su programa “Charlas con Pacheco”. Por ese espacio desfilaron tanto figuras
de la vida nacional, como héroes anónimos de las calles, pero con la calidez
como denominador común. Parecían charlas entre amigos, sin ningún tipo de
presión, ni ínfulas de grandeza. Los egos nunca se hicieron presentes en sus
entrevistas, porque él nunca lo permitió. En la red se pueden recordar
entrevistas legendarias como la que le hizo a Luis Carlos Galán antes de morir,
o a Jaime Garzón.
Lo vimos también como actor en
novelas como “Música maestro” e “Isabel me la veló”, y en la última década en espacios
de variedades como “Tres puntos aparte” (con Adriana Arango y Martín de
Francisco) o en segmentos de “Día a día” de Caracol Televisión, marcando así su
paulatina desaparición de la caja mágica. A partir de ahí, todos comenzamos a
preguntarnos por su salud, por su estado mental, o por su soledad. Su muerte o
su delicado estado de salud se rumoraron muchas veces, pero quedábamos
tranquilos porque eran falsas alarmas.
El 11 de Febrero de 2014 se fue
esa leyenda viva, ese familiar que nunca conocimos personalmente, pero que
siempre nos acompañó. Se fue de esta vida, donde todos los demás, con tristeza
por su pérdida, seguimos concursando.
¡Las letras!
G R _ C I _
S P _ C H E C O!!!!
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