Colombia es uno de esos países raros. Siempre creemos que
existe el potencial para lograr cosas, pero algo se pone por delante, ya sea el
miedo, la sobrevaloración, o los “enemigos” que inventamos en cada turno, para
disfrazar así nuestra propia inoperancia o nuestra propia cobardía por lograr
algo.
Hace algunos días vivimos algo similar con Millonarios, el
equipo de la capital colombiana que estaba en la semifinal de la Copa
Sudamericana enfrentando a “Tigre” de Argentina ante un atiborrado y fervoroso
estadio “El Campín”. Una semana antes, el equipo azul de Bogotá había sacado un
valioso punto en Argentina, y tanto los hinchas como el periodismo ya contaban
con la final: promociones radiales que hacía ver a “Tigre” como un simple
gatito, trabajadores pensando en que el día de la final no podrían ir al
estadio, y la cuenta de los torneos a los que el equipo asistiría una vez
alzara el trofeo.
Pero una vez más la historia demostraría que los partidos
hay que jugarlos, y Millonarios, no sé si presa del miedo, la presión, o la
sobradez, hizo un partido que no estuvo acorde a las expectativas, y si bien no
perdió, quedó eliminado por el equipo que marcha penúltimo en la liga de Argentina.
Una vez más, la gloria era esquiva, como lo fue en 2007 cuando se llegó a esa
misma instancia.
En el fútbol a nivel Colombia ha pasado mucho eso, y es que
Colombia es experta en semifinales y finales perdidas. En 1978, Deportivo Cali
llegó a una final de Copa Libertadores, y la perdió, como lo hizo en el 99;
América hizo lo propio 3 veces consecutivas (1985, 86, 87 y 96), Nacional 1 vez
en el 95, y si bien se han ganado 2 títulos, ambos fueron sufriendo mucho. A
nivel selección quedamos en semifinal de Copa Confederaciones en 2003, de Copa
América en 1987, 91, 93, 95 y 2004, y subcampeones en 1975 contra la otrora
poderosa Perú.
Y no solo pasa en los deportes, en tanto que este país contó
3 veces consecutivas con virreina en Miss Universo, tuvimos (jocosamente) el
título (inventado) del “segundo himno nacional del mundo”, somos el segundo
país más feliz del mundo, y somos el único país que “casi” hace un mundial de
fútbol. Como ven, ni siquiera somos primeros en nuestros propios inventos.
Como dicen las mamás, “el casi no vale”. Será una cuestión
de mentalidad? Casi que podría tener una respuesta…
Eso pasa porque son un país de mucho casi_que y poco indio, aunque en la realidad todos son unos indiazos.
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