lunes, 17 de diciembre de 2012

La estrella 14 de Millonarios y las segundas oportunidades





Cuando Luis Delgado fue a saludar al juvenil Andrés Correa, se veía venir el final.  El volante antioqueño cobraría el penalti, y Delgado, el portero del equipo azul, le brindaría una indescriptible alegría a millones de personas, que olvidarían inmediatamente que un error de ese mismo arquero llevaría a Millonarios, el tradicional equipo de la capital colombiana, al indeseable sufrimiento que siempre traen las definiciones desde el punto penal.

La estrella número 14 del club capitalino, y en general el duelo Millonarios – Medellín, nos mostraría a todos que siempre hay una nueva oportunidad, y muchos la tuvieron ese día, y sin duda alguna la supieron aprovechar.

Quién se imaginaría por ejemplo que Mayer Candelo, aquel jugador que después de desperdiciar un penalti en un juego ante el rudo “Centauros” de Villavicencio en 2003, y que después tiraría al frío césped de “El Campín”  su camiseta, se coronaría campeón como capitán del equipo, cuya hinchada demoró mucho tiempo en perdonarle aquel gesto. Quien se imaginaría también que Luis Delgado, portero que a pesar de sus problemas personales (su esposa combate el cáncer de seno), y quien en su primer partido como titular en el pórtico del equipo recibió 8 goles del Real Madrid, sería el héroe de la jornada, incluso después de haber cometido un grave error en el juego final. La vida está llena de oportunidades, y qué bueno que siempre se pueden aprovechar.

El equipo rival, muy joven y combativo, estaba dirigido por Hernán Darío Gómez, una persona que genera siempre amores y odios y que ha estado muchas veces en banquillos de selecciones como Colombia o Ecuador. Hace un poco más de un año, agredió a una mujer en las afueras de un sitio nocturno de Bogotá, y fue condenado públicamente por el hecho, que finalmente lo llevó a renunciar a la dirección de la Selección Colombia, justo antes de iniciar las eliminatorias al mundial de 2014. Gómez creyó que su carrera se terminaba, y después de disculparse, el Deportivo Independiente Medellín le brindaría una nueva oportunidad, que aprovecharía al llevar a la final a un equipo tan inexperto como combativo. Incluso, sus declaraciones a la prensa tienen un tono tan mesurado, que resulta increíble.

Como tal, Millonarios, tanto la institución como su hinchada, tuvo la feliz conclusión de una nueva oportunidad. El hincha de Millonarios siempre estuvo ahí, en los peores momentos, sufriendo temporada tras temporada aquel rosario de ineptos directivos, jugadores inoperantes, y técnicos que nunca encontraron el camino. La espera parecía eterna, pero Millonarios le dio a su hinchada una nueva oportunidad para celebrar, la primera para muchos de sus fanáticos.

Y Millonarios, institucionalmente sí que tuvo y aprovechó esa nueva oportunidad. Cabe recordar ese deplorable 2010, cuando el equipo presidido por Juan Carlos López y dirigido por Luis Augusto García, y con refuerzos tan mediocres como Obelar y Boyero, caminaba  peligrosamente por la cornisa que lleva al descenso y de la desaparición como equipo, porque las deudas ya eran asfixiantes. Afortunadamente, sus fieles hinchas, el empresario José Roberto Arango, y el técnico Richard Páez, encontraron el camino, y le dieron una nueva oportunidad al histórico equipo bogotano. Todo prácticamente estaba perdido, pero la esperanza siguió ahí, y nos dio la oportunidad de celebrar.

En la vida siempre tendremos oportunidades, y el juego de la final  nos mostró muchos ejemplos de vida, de cambios, de felicidad, de superación personal. Ojalá todos los días tuviéramos la oportunidad de ver y de contar estas historias.

Hasta una próxima oportunidad.

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