miércoles, 4 de diciembre de 2013

Gracias, Hernán Torres.




El hincha de Millonarios recordará que a mitad de 2012, el equipo azul dirigido por el médico Richard Páez navegaba las turbias aguas del fondo de la tabla, con pésimos refuerzos, poca actitud, y la terquedad característica del apellido Páez. Paralelamente, su vecino de patio se coronaba campeón después de muchos años. El rojo celebraba, mientras que el azul simplemente se preguntaba desesperado cuándo terminaría aquel trance, representado en casi 24 años sin títulos.

Ante el fracaso, Millonarios actuó rápido contratando, no sin polémica, al por ese entonces técnico del Itagüí. Hernán Torres era el elegido para tratar de devolver la gloria a las huestes albiazules, empresa que ya habían intentado técnicos famosos como Maturana, Pinto, Prince u Osorio sin mucho éxito. Torres, un tolimense trabajador, estricto, con cara de pocos amigos, pero rendidor en la liga local, saldría de la zona de confort de un equipo sin hinchada, hacia un equipo donde cada cosa que pasa es noticia, y que contaba con una gran urgencia histórica de títulos. El desafío no era fácil

Torres, quien mandó a su preparador físico para hacer la pretemporada  de Millonarios mientras él dirigía los últimos partidos de Itagüí, arribaría pocos días antes del inicio de la liga, con la sorpresa de seguir confiando en la totalidad de la nómina que fracasó con Páez, más un par de refuerzos. No hizo grandes exigencias, teniendo en cuenta que además debía enfrentar la Copa Sudamericana, el primer torneo internacional del equipo en 5 años.

Torres comenzó la Liga de una manera estupenda. Ganó el clásico ante Santa Fe, y goleó 4-0 Neiva, plaza casi imposible para el azul. Siguió cabalgando la liga, mientras que en la Copa Sudamericana en partidos épicos se deshizo de rivales como Guaraní, Palmeiras y Gremio. El equipo andaba como no lo hacía muchos años, solo resbalando en un absurdo amistoso contra Real Madrid.

El equipo, tal vez por exceso de confianza, o por cansancio, perdió contra Tigre de Argentina la serie semifinal de la Sudamericana, pero por otro lado, en la Liga se dio una remontada épica después de haber perdido  los dos primeros partidos, para llegar a la gran final, la cual, en un momento tan inolvidable como emotivo, brindó la emoción de la estrella 14 del club Embajador. Torres fue el gran artífice de la hazaña, planteando los partidos con un fútbol rápido y efectivo.

El 2013 no fue tan bueno para el equipo azul. Con pocos refuerzos y con poco descanso, se perdió la Superliga ante Santa Fe, lo que sería la antesala de una de las peores presentaciones de Millonarios en la historia de la Copa Libertadores, donde si bien se estaba en un grupo muy difícil, el rendimiento del equipo fue tan paupérrimo que solo logró ganar sufriendo un partido contra un rival boliviano. La eliminación prematura del equipo en la Libertadores, y las constantes lesiones, hicieron que los planteamientos de Torres se tornaran repetitivos y predecibles, lo que redundó en otra rápida eliminación en la liga local.

El segundo semestre no fue distinto. Las lesiones y enfermedades seguían acosando, y los rivales descifraban con facilidad el juego azul. Torres improvisaba con lo que tenía, pero contaba con la fortuna de tener el gran nivel de su delantero Dayro Moreno y de su portero Luis Delgado. Paralelamente en la Copa Postobón, el equipo pasaba las rondas con ciertas dudas, pero eso sería suficiente para enfrentarse en la final contra Atlético Nacional, equipo que vencería a un Millonarios que ya acusaba cansancio una vez más. Ese esfuerzo se castigó en la Liga, donde una vez más el equipo de Torres quedaría eliminado de la final con varias fechas de antelación.  

No se esperaba que ese cuadrangular final de la segunda liga de 2013 fuera el final de Torres en Millonarios, en tanto que siempre se pensó que lo que le faltaba era contratar algunos nuevos jugadores para oxigenar al equipo. Al parecer los accionistas mayoritarios del club fueron quienes optaron por despedir a Torres y contratar a un técnico español, en una misteriosa decisión que de alguna manera devela la lucha de poderes que parecer existir entre los accionistas del Club, tanto así que también su Presidente será relevado.

Si bien el último año no fue el mejor para Millonarios en términos deportivos, la fanaticada azul jamás olvidará aquella noche del 16 de Diciembre de 2012, en la que Hernán Torres y sus muchachos tocaron el cielo con las manos y enriquecieron la leyenda albiazul. Puede que Torres no vuelva al equipo, pero su nombre ya quedó en la historia de Millonarios. Y eso no se lo quita nadie.  

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