domingo, 8 de diciembre de 2013

Re-cursis humanos: Las entrevistas de trabajo



-          “Siéntese, por favor. En un momento lo llaman.”

Puede ser el más novato o el más experimentado, pero la expectativa es igual. La silla siente la intranquilidad de quien llega a una entrevista de trabajo, y percibe todos los sentimientos de éxito y fracaso asociados a esta.  Pasan por la mente del entrevistado pensamientos referentes a “¿cuánto me pagarán?”, “ojalá la empresa brinde muchos beneficios”, o, “si pierdo,  ¿cuándo me volverán a llamar? Seré un fracasado por el resto de mi vida."

Las entrevistas de trabajo  nunca son indiferentes, debido a que mezclan cualquier cantidad de emociones: ansiedad, miedo, expectativa, seguridad (inseguridad), confianza o falta de ella. La gran mayoría de veces también están cargadas de incertidumbre, en tanto que uno muchas veces no sabe cuáles van a ser las funciones específicas del cargo al que aplica. Los nervios vienen tanto en las entrevistas para “Gerente General”, como las de las ofertas que dicen “Multinacional en expansión busca profesionales de todas las áreas, con o sin experiencia” (admítalo amigo lector, usted también ha ido a esas en sus momentos más aciagos o inexpertos).

La ansiedad de la entrevista comienza en el momento mismo de la llamada (por lo general a las 6 p.m. o más tarde), cuando después de semanas, o meses de esperar, timbra el teléfono:

-          “¿Hablo con el Sr. Ricardo Páez? (nombre ficticio, inventado por el autor). Le hablamos de la empresa XXX. Usted aplicó una oferta para XXX cargo. Quisiera saber si usted está interesado en la oferta.”

Mientras eso, Ricardo se pregunta “¿Yo cuándo apliqué a esa oferta de “Gerente de Cultivos Hidropónicos para la Región Andina? Será ir, porque nada pierdo.”

-          “Listo. Entonces lo esperamos mañana a las 6:30 a.m. en la Cra XX con calle YYY (o cualquier dirección que quede lejos de su casa). Pregunte por la psicóloga, y lleve 2 fotocopias de la cédula ampliadas al 150% y Pasado Judicial.

El día de la entrevista (que suele ser el día siguiente a la llamada), sobre todo cuando se es medianamente novato, cada mínimo detalle previo se convierte en una tormenta: ¿Qué corbata me pongo?, ¿A qué hora tendré que salir para llegar a tiempo?, ¡Ya voy tarde!, ¡El Pasado Judicial se venció hace una semana! (aunque creo que ya no es así), ¿Cómo es que se llama la psicóloga?

Al llegar, y después de anunciarse y sentarse en el sillón, se tiene una falsa sensación de seguridad si uno está solo, que se pierde rápidamente cuando van llegando los competidores. Ahí vuelven las preguntas y las dudas: “¡Este se nota muy experimentado! ¡Esa mujer viene muy arreglada! Ya que ni me entrevisten…

En las entrevistas grupales esa inseguridad se hace más palpable en el momento donde la psicóloga o el potencial jefe, pregunta a cada uno de los competidores sobre su trayectoria laboral. Entonces el rival responde:

-          “Tengo más de 5 años de experiencia en el campo de la investigación de mercados, trabajando para empresas como XXX, XYZ, y ABC, luego trabajé para una multinacional japonesa de tecnología, y después en una importante entidad gubernamental.”

La angustia se exacerba cuando se oye toda esa retahíla de carreta y cuando la experiencia de nuestro entrevistado claramente no es tan sorprendente ni tan rimbombante. No es fácil encontrar una respuesta para el éxito en una entrevista grupal, aunque irónicamente puede ser hablar más, sin importar los argumentos. En ese momento, vuelven los escenarios de éxito y de fracaso: “o me juego los restos y paso, o tendré que seguir “tejiendo carpetas” en mi casa por un rato más”.

Muchas veces hacen preguntas difíciles: ¿Cómo se proyecta en 5 o 10 años?, ¿Cuáles son sus principales valores? ¿Cómo se define usted? Esas preguntas “abiertas” suelen ser más complejas que todas las pruebas técnicas, y son las que al final nos dejan a todos pensativos, reflexionando en que pudimos contestar algo mejor. Esa duda nos atormenta todo el tiempo durante un buen rato hasta que llega un impersonal correo diciendo “Gracias por participar. Su hoja de vida quedará en nuestra base de datos”, o hasta que suena el teléfono preguntando:

-         “¿Hablo con el Sr. Ricardo Páez? (por cierto, nombre ficticio, inventado por el autor). Le hablamos de la empresa XXX. Usted ha sido seleccionado para ocupar la vacante. Se tiene que presentar a las 7 de la mañana con los siguientes documentos: Referencias de sus últimos 5 trabajos, 4 referencias personales, RIT y RUT. Ah! y  2 fotocopias de la cédula ampliadas al 150% y Pasado Judicial. ”  

      Un final feliz, pero comienza la expectativa de un nuevo trabajo, lo que ya se narró en alguna oportunidad.







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